viernes, 29 de noviembre de 2013

Cuando la risa se transforma en arte


Aquí en el Perú los términos "humor" y "comediante" se han diluido bastante, víctima de, por ejemplo, los "cómicos ambulantes", quienes con sus vulgaridades de escuela entretuvieron a la juventud de toda una generación. Esto sin contar al muy estimable Carlos Álvarez, quién, si bien con más calidad que los anteriores, no deja de apoyarse en el chiste fácil o en las vedettes de turno para generar rating. Quizá la propia necesidad del rating sea el problema.

Lo que el ciudadano promedio no sabe, es que en muchos escenarios, bares, restobares y teatros de la ciudad de Lima, un nada minúsculo grupo de comediantes se suben al escenario con el mejor material que han podido escribir, lleno de creatividad, cariño, sudor y esfuerzo, exclusivamente para hacerlos reír. Sí, seguro, algunos de ellos también evocarán al famoso "caca, pichi, poto", como se le llama al humor colegial y vulgar, pero otros tienen monólogos que son verdaderas obras de arte y que lo llevan a uno en un viaje del que despiertan solo cuando el artista deja de hablar.

Es momento de que los comediantes en vivo se ganen el respeto, aprecio y atención que se merecen. A ver si dejamos de ver Combate los Viernes para empezar a ir al teatro, o a donde sea que se presenten estos monstruos, mejor dicho héroes, del humor.


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